Buscar este blog

sábado, 10 de octubre de 2026

Para leer Dialéctica de lo concreto de Karel Kosík.

Parte 1

Edwin Uriel Alvarado Cruz


Video introductorio a la obra Dialéctica de lo concreto. Estudio sobre los problemas del hombre y del mundo (1963), del filósofo checo Karel Kosík (1926-2003). Obra consolidada como uno de los pilares del marxismo y la filosofía de la praxis del siglo XX. El filósofo checo propone desmantelar, o mejor dicho, la destrucción del mundo de la pseudoconcreción, o bien, el mundo de las ilusiones de la vida cotidiana para comprender la realidad social en su verdadera complejidad.


Dramatis persona K. K.

Pavel Kohout [*]



Tengo un problema. Supongo que los filósofos escribieron los textos para el volumen conmemorativo dedicado al filósofo. Desde el punto de vista de la verdadera filosofía, mi visión del ser humano en la vida y en el mundo es una visión degradada, determinada de manera funcional por los personajes y los conflictos que surgen de forma casual, incluso irracional, durante la elaboración de una obra teatral o de una novela. Sin embargo, aun así sé que sigo siendo un profesional.

A partir de las experiencias de mi juventud, lo que más temo son los diletantes, y me aterra la posibilidad de volver a convertirme en uno de ellos. Por eso no quiero hablar de Karel Kosík, el filósofo, sino del personaje dramático K. K. de aquella obra que escribió para el theatrum mundi y que la vida sigue escribiendo todavía.

Ese personaje probablemente no podía convertirse en otra cosa que en filósofo, pues, dotado de una naturaleza inquisitiva, comenzó su vida adulta esperando la muerte, en la lucha por la libertad. El fascismo y el terror que este desencadenó, y que culminaron en una guerra genocida, fueron el primer fenómeno que lo formó. Lo afectó de tal manera que pasó a formar parte de un grupo de personas marcadas de manera semejante, que siempre querían oponer a un horror otro fenómeno, sin haber logrado conocer su verdadera esencia.

El personaje K. K. comprendió la naturaleza del comunismo, que se presentaba como si su fundamento inconmovible fuera una concepción científica del mundo, y fue uno de los primeros en comenzar a desenmascararlo filosóficamente. De ese modo, se ganó por primera vez no solo enemigos lógicos, encarnados en el régimen fracasado, sino también enemigos completamente ilógicos entre los filósofos del mundo libre. Estos dejaron de ser aliados lógicos cuando se les arrebató su sueño, admirable también por el hecho de que no habían tenido que arriesgar nada por él.

Como en el teatro, transcurrió entonces, de un salto, un cuarto de siglo, durante el cual el personaje K. K. sobrevivió gracias a su trabajo, a la solidaridad de sus amigos extranjeros y al apoyo incansable de su esposa. Por un momento pareció que se había llegado a un final feliz: el personaje K. K. pudo regresar de la no existencia a la existencia.

Sin embargo, el director de escena, la Vida, no conoce el descanso y su imaginación no tiene límites. El espacio vacío que quedó después de que dos fenómenos se desinflaran fue ocupado por el fenómeno del capitalismo triunfante. El personaje K. K. comprendió que este tampoco se basta a sí mismo y que necesita un contenido nuevo, si no quiere significar únicamente otra forma —aunque al principio resulte inocuamente desagradable— de embrutecer el pensamiento humano. Y comenzó a demostrarlo filosóficamente, a su manera.

De ese modo volvió a ganarse no solo enemigos lógicos, encarnados en el oportunismo de todos los grupos dominantes, sino también enemigos completamente ilógicos entre sus mejores amigos. Estos dejaron de ser aliados lógicos cuando se puso en cuestión el objetivo por el que, esta vez, habían asumido tantos riesgos.

Este destino antiguo marcó al personaje K. K. Temo que, en este momento, ni siquiera él mismo conserve la distancia filosófica necesaria para comprender también a los demás como personajes de un drama eterno al que la vida les ha asignado papeles diferentes. Lo lamento, porque el profesional del drama se introduce en cada personaje como si se introdujera en sí mismo y ya no puede juzgarlo desde la superficie.

Por eso comprendo a los amigos decepcionados, a quienes escandaliza la negativa, tan tajante, a reconocer el «capitalismo real» como un fenómeno incomparablemente más positivo que los dos anteriores. Pero comprendo también, con tristeza, la decepción del personaje K. K., que, por su propia naturaleza, no está dispuesto a considerar aceptable nada que no sea mejor que lo malo.

Evidentemente, quiere seguir siendo un modelo frente a todos los riesgos humanos: per aspera ad astra.

Por eso sigo teniéndolo en gran estima y lo quiero, a pesar de sus espinas.

El personaje P. K.

Viena, 21 de agosto de 2001 (33 años después de las danzas…)

[*]La traducción provisional al castellano es de E. Uriel Alvarado Cruz. El texto aparece originalmente en el volumen Rozjímání vpřed i vzad. Karlu Kosíkovi k pětasedmdesátinám (Praga, Filosofia), libro publicado en 2001 en ocasión de los 75 años de Kosík.




Para leer Dialéctica de lo concreto de Karel Kosík.

Parte 1 Edwin Uriel Alvarado Cruz Video introductorio a la obra Dialéctica de lo concreto.   Estudio sobre los problemas del hombre y del mu...